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Adrien Berlioz - Cellier des Cray
En el corazón del viñedo de Chignin Bergeron, Adrien Berlioz es hoy una de las voces más singulares del vino de Saboya. Establecido en Chignin, en las estribaciones alpinas de Saboya, se hizo cargo de la finca familiar en 2006 y la transformó gradualmente en un referente artesanal respetado por la calidad de sus vinos y la claridad de su enfoque.
El viñedo de Adrien se extiende sobre unas 7 hectáreas divididas en 17 microparcelas, a menudo en pendientes pronunciadas que pueden alcanzar el 50% de inclinación, lo que hace que cada intervención sea totalmente manual. Los suelos arcillo-calcáreos, ricos en derrubios, morrenas y esquistos, dan a las uvas una intensa energía mineral y una madurez precisa, típica de los escarpados terroirs de la región.
La viticultura se lleva a cabo con un enfoque de respeto absoluto por la vida: agricultura ecológica certificada desde 2012 y biodinámica certificada Demeter desde 2020, trabajo manual, sin herbicidas ni fertilizantes químicos, cubierta vegetal y tracción animal según las parcelas. Adrien presta especial atención a la biodiversidad, al suelo y a la salud de las vides, convencido de que la calidad de la fruta se mide primero en la vid.
Las variedades de uva cultivadas están profundamente arraigadas en la tradición saboyana:
• Jacquère y Altesse para los blancos, frescos y vibrantes,
• Roussanne (Bergeron) y Malvoisie aportando riqueza y complejidad,
• Mondeuse noire, Persan y Douce Noire para los tintos, estructurados y profundos.
Las vinificaciones están diseñadas para permitir que cada parcela se exprese con autenticidad: vendimias manuales, fermentaciones naturales con levaduras autóctonas, intervenciones mínimas en bodega y crianzas adaptadas (depósitos de acero inoxidable, medias barricas...) para preservar la claridad aromática y la frescura. ¿El resultado? Vinos de gran pureza, de una mineralidad deslumbrante y de una elegancia vibrante, que reflejan fielmente el carácter alpino de su terruño.
Entre los vinos emblemáticos de la bodega, algunos llevan nombres que cuentan historias personales o resaltan el alma de una parcela, todas ellas firmas únicas en una gama de finura, precisión y emoción.