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Castillo de Lastours
Château de Lastours es una finca de 850 hectáreas donde se extienden viñedos y olivos. Propiedad de la familia Allard, la finca está dirigida por Thibaut de Braquilanges y es famosa por sus vinos finos, pero también por sus pistas de carreras. Anécdotas de la finca «Esta finca nos ha permitido desarrollar las dos actividades que nos apasionan. Por un lado, la viticultura y, por otro, el ocio con el enoturismo y los deportes de motor.» «Tenemos un saber hacer entre tradición y modernidad con una excelente reputación internacional.» La historia de la finca En tiempos de los romanos, las guarniciones se estacionaban en Lastours y una fortaleza vigilaba los caminos rurales que conectaban con la Vía Domiciana. Del siglo XIII a la Revolución, ricos señores vivieron muy cómodamente en el Château. En las Corbières, la vid adquiere cada vez más importancia durante el siglo XIX. Dos familias sucesivas forjan la reputación de los vinos de la propiedad. En 1940, Lastours se convierte en propiedad del escritor Louis-Pierre Lestringuez, que desea alejarse de un París ocupado. Pero la inmensa propiedad es descuidada, y el castillo y su viñedo decaen progresivamente. En 2004, una familia de apasionados retoma esta hermosa tierra abandonada. Prácticas biológicas, selecciones parcelarias, ahorro de energía, enoturismo: ¡el preciso trabajo realizado por los Allard está a la altura de este terruño y su larga historia! El orgullo de la finca Un lugar mágico y atemporal, coloreado por la suave luz mediterránea… El Château de Lastours domina una finca con carácter de 850 hectáreas donde se extienden generosos viñedos y majestuosos olivos, acunados en su entorno de garriga. Propiedad de la familia Allard, la finca está dirigida por Franck Allard y Xavier de Rozières y es famosa por sus vinos finos, ¡pero también por sus 90 km de pistas de carreras! Château de Lastours es un lugar mágico y eterno. Esta majestuosa finca de 850 ha situada cerca del mar Mediterráneo consta de un viñedo de 100 hectáreas, un olivar de 10 hectáreas (¡lo que representa unos 3.000 olivos!). Este terruño único ofrece unas condiciones geológicas y climáticas ideales. El viñedo se trabaja según los principios de la agricultura sostenible y está certificado como Agricultura Ecológica desde 2020.