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Château Terres Blanches
En Moulon, a unos diez kilómetros de Saint-Émilion, el Château Terres Blanches se integra en este paisaje ondulado conocido como la «Pequeña Toscana». La finca es voluntariamente modesta: solo cinco hectáreas, cultivadas como un jardín, en suelos propicios para la expresión del merlot. La escala humana es parte integral del proyecto, al igual que el arraigo local.
La aventura comenzó en 2012 con una apuesta colectiva: cinco amigos decidieron unir sus habilidades, sensibilidades y energía para crear un vino que los representara. Aquí no hay una carrera por el volumen ni un discurso estandarizado, sino una clara voluntad de producir un Burdeos sincero, legible y fiel a su terruño. El viñedo se gestiona con una visión a largo plazo, respetando los suelos y la vida, con replantaciones bien pensadas y un cuidado especial de la vid.
Los vinos se elaboran exclusivamente con merlot, envejecido en una tradición bordelesa clásica, sin buscar efectos. Las añadas recientes muestran una fruta limpia, una textura flexible y una estructura equilibrada, accesibles jóvenes pero capaces de ganar complejidad con el tiempo. Algunas cuvées, como las de 2016 o 2018, ya se pueden disfrutar con placer, manteniendo un potencial de guarda.
Château Terres Blanches reivindica así un enfoque simple y coherente: un vino para compartir, nacido de una fuerte aventura humana, diseñado para evolucionar con serenidad. Una finca discreta, pero impulsada por una verdadera convicción: como la amistad, el vino se construye con el tiempo.