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Dominio Daurion
Anécdotas de la finca El nombre Daurion tiene sus raíces de antes de la Revolución. En esa época, los registros mencionan el granero Dourion, cuyo significado se desconoce. Después de un error de transcripción, aparece el nombre Daurion. Pero el trabajo de la viña ya estaba presente, como lo demuestra la bodega semienterrada, cuyas bóvedas aún son visibles. En los años 60, bajo la dirección del abuelo, el Prof. Henri Collet, se llevó a cabo una reestructuración completa del viñedo con la plantación de los primeros Chardonnays de la región. En la bodega, los primeros tanques de hormigón llegaron a la finca como complemento de los fudres; este método de vinificación, innovador para la época, no fue su único capricho vanguardista: también fue el primero en usar una máquina de vendimia en el viñedo de Caux. Luego, en los años 90, el Dr. Henri Collet padre continuó la metamorfosis de la finca: en la viña hizo su aparición la roussanne, en la bodega se transformaron el redil y el establo en bodegas de barricas de roble y acacia y el uso de una prensa neumática. La pequeña historia de la finca Las raíces de la finca Daurion se remontan a la época romana. ¡Algunas de sus viñas tienen más de medio siglo! Llenas de sol y saber hacer, dan cuerpo y carácter a los mejores vinos del Domaine Daurion. Desde 2011, Isabelle Cordoba-Collet ha tomado las riendas de la finca. Así, la sucesión está asegurada por la tercera generación consecutiva de viticultores. Ella es también la primera mujer al frente de la finca. En cuanto a la cuarta generación, Isabelle le ha dedicado sus cuvées "Domaine" dándoles el nombre de sus hijas: Céline (Merlot), Héloïse (Chardonnay) y Flore (Cinsault-Syrah). Su lema: valorar el terruño del Languedoc y dar a conocer los vinos típicos del Hérault. El orgullo de la finca Una finca familiar de unas sesenta hectáreas, apegada a los valores del terruño, Daurion oscila entre la modernidad y la tradición de su pasado vitícola de varios siglos.