10 errores que no debes cometer en tu carta de vinos
Elaborar una carta de vinos no siempre es fácil: ¿qué información incluir? ¿Qué formato elegir? ¿Cómo clasificar los vinos? Y todo ello sin cometer errores que puedan poner en entredicho tu credibilidad.
1. Tener una selección demasiado limitada o demasiado amplia
A menos que el restaurante o la vinoteca tenga una temática muy concreta, no se puede ofrecer únicamente vinos tintos, únicamente blancos o vinos de una sola región. Para atraer a un público amplio y que todos encuentren lo que buscan, es fundamental equilibrar bien la selección incluyendo vinos de todas las regiones, con diferentes variedades de uva. También hay que tener en cuenta la tendencia de los vinos ecológicos, biodinámicos o naturales.
Pero al intentar complacer a todo el mundo, también se corre el riesgo de perder al consumidor al ofrecerle demasiadas opciones. Intenta clasificar tus vinos en diferentes categorías: por ejemplo, separa los tintos ligeros de los potentes, o los blancos limpios y minerales de los redondos y afrutados. Incluye algunos en cada categoría, procura mantener un equilibrio entre las regiones y las variedades de uva, y así conseguirás una selección del tamaño adecuado.
Por último, el hecho de que solo se hable de los blancos y los tintos no significa que haya que descuidar a los demás. Por supuesto, también es interesante ofrecer rosados y espumosos (champán y/o crémant, ¡tú eliges!).
2. Clasificar mal los vinos
Si los vinos no están clasificados correctamente, el consumidor se sentirá perdido a la hora de elegir y no tendrá una guía para decidir en función de sus gustos y preferencias. Si tarda demasiado en encontrar algo que le guste, corre el riesgo de rendirse o de elegir algo al azar.
Lo mejor es empezar por establecer categorías en función de lo que quieras destacar: por región o por tipo de vino (color, redondo, mineral, afrutado, potente, ligero…). A continuación, dentro de cada categoría, es recomendable ordenarlos por precio ascendente, para que el consumidor vea claramente la progresión hacia gamas superiores.
3. Mostrar precios incoherentes
Cuando un cliente mira los precios, siempre intenta valorar si le compensa invertir esa cantidad en una botella o en una copa. Si el precio por copa es el mismo para dos vinos, mientras que sus respectivas botellas cuestan una 20 € y la otra 30 €, el cliente no aceptará pagar lo mismo por ambas. Parece lógico, pero es habitual encontrar cartas en las que los coeficientes multiplicadores entre el precio por copa y el de la botella no son coherentes.
Lea también: 6 consejos para vender mejor con su carta de vinos.
4. Confundir la región o la añada
No hay nada peor que indicar una denominación de origen de una región equivocada o mencionar una añada concreta antes de servir otra en la mesa. El cliente no siempre se dará cuenta, pero si lo nota, causa una mala impresión.
No olvides comprobar la región correspondiente a las denominaciones de origen o indicaciones geográficas. Compruebe también las añadas disponibles en sus existencias y actualice su carta si es necesario. No es obligatorio por ley indicar la añada, pero es algo que los consumidores valoran mucho. Además, si la indica, la ley le obliga a justificarla si es necesario mediante la etiqueta o la factura de la botella.
5. No mencionar al productor
No es obligatorio por ley mencionar el nombre del productor, por lo que no es una falta grave no incluirlo. Sin embargo, sigue siendo un error que conviene evitar. Los consumidores prefieren saber de qué bodega procede el vino que van a degustar, sobre todo para recordar lo que han probado. Cualquiera que tenga un mínimo de cultura enológica sabe que puede haber una enorme diferencia entre dos Saint-Émilion según la bodega que los haya producido.
Hoy en día, el consumidor busca cada vez más acercarse al productor, conocer el origen exacto de un producto e incluso su historia. Por lo tanto, destacar al productor en la carta de vinos siempre será muy bien recibido.
6. Tener un mapa estático, sin actualizar
Una vez que hemos completado nuestra selección y nos parece que está perfectamente equilibrada, no siempre se nos ocurre cambiarla. Sin embargo, siempre es interesante ir modificándola de vez en cuando.
Esto permite seguir las tendencias de consumo, como la actual del vino natural. También ayuda a fidelizar a tus clientes, ya que les permite descubrir novedades con regularidad y les anima a volver. Además, es una buena excusa para lanzar campañas de comunicación en las redes sociales y dar a conocer las nuevas joyas que has descubierto.
Por último, es necesario adaptarse a la estacionalidad: añadir algunos vinos rosados para el verano o un nuevo champán para las fiestas de fin de año, por ejemplo.
7. Olvidarse de mencionar la información obligatoria
Hay que saber que en una carta de vinos deben figurar tres datos obligatorios: la denominación de venta legal, la cantidad servida y el precio. La denominación de venta legal corresponde a la designación del vino tal y como se vende y se presenta en la botella o en la factura.
Evidentemente, el hecho de que sean obligatorias no significa que sean suficientes. Siempre es mejor añadir otros datos, como la añada o la bodega. Para más información: las tres indicaciones obligatorias en una carta de vinos.
8. Ofrecer vinos que no están disponibles
Cuando se tiene una carta dinámica con las añadas, hay que asegurarse de que los vinos disponibles sean los mismos que figuran en la carta. Por lo tanto, hay que actualizar la carta periódicamente si es necesario. Y si un vino o una añada ya no están disponibles, pero la carta aún no se ha actualizado, hay que indicarlo de forma clara y legible.
9. Hacer un mapa ilegible
Para que una carta sea clara, hay que clasificar bien los vinos, tal y como se ha visto anteriormente. Pero también hay que prestar atención a la cantidad de información que se incluye: cuanto más se especifique el origen del vino y sus características, más lo apreciará el consumidor. Sin embargo, si se incluye demasiada información, se corre el riesgo de que la carta resulte confusa.
El objetivo es, por tanto, presentar toda esta información de forma clara y coherente. Para ello, el diseño y la maquetación serán fundamentales. Organiza la información siguiendo el mismo orden para cada vino y juega con los tipos de letra y sus tamaños para que la información resulte legible y comprensible.
10. Cometer errores ortográficos
Parece obvio, pero siempre se encuentran cartas en las que el nombre de la finca o la denominación está mal escrito, o en las que se ha olvidado la concordancia en plural. Ya se han visto casos de «Gewurtztraminer» en lugar de Gewurztraminer, o de «Pommerol» en lugar de Pomerol. Por lo tanto, hay que comprobar palabra por palabra que no se haya colado ningún error tipográfico en la carta, so pena de pasar por un aficionado.
Ahora ya tienes todo lo necesario para elaborar una carta de vinos atractiva y que se ajuste a las expectativas de los clientes. La carta de vinos es una auténtica herramienta de marketing para un restaurante: merece la pena elaborarla bien y sacarle el máximo partido.
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